¿Vamos por un café?

Meditar no es lo mío… ¿O sí?

Una vez a la semana me reúno con mi amigo – Tarot – para conversar, amenizamos con un rico café.

El menú de hoy (nuevamente de almuerzo) fue un café americano y un rico sándwich. El café americano, bastante simple, pero la mejor decisión para seguir trabajando.

¡Almuerzo! Ñam.. ñam

Tengo una extraña relación con la meditación y por extraña, me refiero a que no logro hacerlo. ¡De verdad! Lo he intentado, primero de forma esporádica, luego siendo constante, todos los días, pero de verdad que no me resulta y tantas veces me he sentido frustrada por no lograrlo.

Eso de estar en silencio y poner la mente en blanco, sencillamente parece ser imposible o que requiera más años de práctica de los que mi ser ansioso están dispuestos a invertir.

Constantemente veo que la gente recomienda meditar, los mil y un beneficios que tiene, pero mi mente simplemente no se calma. O digamos la verdad, se calma y acto seguido me quedo dormida. Sí, esa es mi gran confesión, siempre me quedo dormida al meditar.

Cuando se busca información del Tarot se habla mucho de meditar. Meditar antes de leer las cartas, meditar sobre las mismas cartas y así. Y si bien a mucha gente le debe funcionar, para mi no funciona. ¿Y qué más da? Si esto del tarot, la meditación, y muchos más temas tienen que ver con lo que a uno le funciona, con lo que le hace sentido. No hay reglas, no hay que tomarse todo tan serio.

Igual hay que intentarlo.

Aún así, sigo intento meditar para lo que pongo música relajante, cierro los ojos y dejo fluir mi mente, asumo que me quedaré dormida, ya no lo combato, lo considero parte de mi proceso.

Pero sí existe una técnica que a mi me permite ordenar mis ideas, fluir, quedar en blanco, encontrar la calma, sentir que mi mente no es invadida por los millones de asuntos que existen y que invento. Esa maravillosa técnica para mi es correr. Sí, el running. ¡Ojo! No soy deportista de élite ni aspirante, simplemente me gusta hacer deporte y el running es el momento que tengo para mi, en que mi mente descansa, en que los minutos pasan (a veces en cansancio), pero que mágicamente todo cae en su lugar.

Quizás sea el ritmo de las pisadas y la respiración lo que me lleva a ese estado de meditación.

El Domingo pasado corrí 21K (kilómetros) junto a 30.000 personas en el Maratón de Santiago, si bien la actividad es rodeada de gente, totalmente activa – música, gritos, gente animando a los corredores, los corredores animando a los otros corredores – en estos momentos siento que mi mente se despeja. En esta oportunidad corrí con mis primas, y si bien a ratos hablé con ellas, para animarlas y darles instrucciones, la mayor parte del recorrido se hace en silencio. Ya no corro ni con música, porque me gusta escuchar el ambiente, las pisadas, los aplausos y los gritos.

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Mi medalla de finalista y el Tarot Lumina que llegó hoy – hermoso premio por mi quinta media maratón completada.

En silencio mientras corría me di cuenta de muchas cosas, primero todo caótico, como es mi mente, millones de pensamientos, recuerdos, inventos, proyectos, preocupaciones, todo se mezcla, pero poco a poco la mente se calma, se siente paz, y paulatinamente van apareciendo momentos de lucidez, de comprensión de uno mismo. Ese momento en que uno dice ¡ajá! eso tiene sentido ahora.

Correr es mi terapia.

Es típico de runners decir que correr es su terapia, y creo que a muchos les pasa lo mismo que a mi. No se trata sólo de bienestar físico, también es mental, espiritual y emocional. Hace años mi tío me decía “me duele la cabeza, voy a salir a trotar” y yo pensaba que estaba loco, ahora lo sigo pensando, pero yo también soy una de esas locas. Porque muchas veces cuando te duele la cabeza es por exceso de pensamientos y sólo necesitas vaciarlos en algún lugar.

Llevo alrededor de 5 años corriendo, y jamás hubiese pensando que me llevaría a sentir calma. Al principio corría ansiosa, buscando tiempos, mirando el reloj, esperando que la música me motivara, pero hoy, aún tengo ganas de mejorar dentro de mis capacidades, no me obsesiona, me acepto y disfruto. Sé que uno de los mejores regalos que me ha dado el running – junto con grandes amigos – es dedicarme tiempo a mi para poder calmar esta inquieta mente que me acompaña.

¿Meditas? ¿Cuál es tu técnica? Comparte tus métodos conmigo en los comentarios, quizás pueda complementar mi actual práctica 🙂

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